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19 ago. 2009

Los recesos

Los recesos dan para todo, y cada uno puede hacer lo que quiere... nosotros por ejemplo, aprovechamos los recesos para que lo jugadores quejandose de deudas den el puntapie inicial para que el futbol se "estatize". Otros para desembolsar millones comprando todas la estrellas del futbol mundial.

Y otros, como Dani Alvez (lateral del Barça) aprovecho para pasar por el quirofano... y se opero las orejas!


18 ago. 2009

Doctor Lecter

"Algunos juegan con la intención de bajar la barriga y otros, con el deseo de llenarla, como fue en mi caso cuando me desempeñaba como caddie"

Por Roberto De Vicenzo (18 de Agosto de 2009)

En Venezuela, el gobierno de Hugo Chávez se dispone a cerrar dos conocidas canchas de golf en las ciudades de Maracay y de Caraballeda. La versión se consolidó a partir de las declaraciones del mandatario en su programa televisivo, Aló Presidente, en el que opinó que el golf era un deporte "burgués" y no popular. "Que quede claro, el golf es un deporte burgués", comentó Chávez, que además se burló de los carritos de golf por considerarlos una práctica que es sinónimo de pereza en esta disciplina.
-Maestro, ¿qué le parece la medida de Chávez?
-Jugué muchas veces en Venezuela y son canchas hermosas. Es un país que no habrá sacado a grandes golfistas campeones en su historia, pero que sabe de qué se trata este deporte. Me parece que Chávez no conoce bien lo que es el golf, porque allí, como en muchos otros lugares, lo practican chicos desde los 6 años hasta ancianos de 90.
-¿Entonces?
-Me pregunto si pretende trasladar a todo ese universo de gente de un campo de golf a una cancha de bochas. No sé a dónde se dirige el tema o cuál es el objetivo final.
-Chávez habla de una cuestión de elitismo, de exclusividad.
-Se equivoca, porque allí juegan al golf personas de distinta extracción social. Está mal generalizar, porque algunos juegan con la intención de bajar la barriga y otros, con el deseo de llenarla, como fue en mi caso cuando me desempeñaba como caddie. El golf emplea a muchísima gente, está lejos de cerrarse a un círculo de privilegio. Nuestro país puede dar acabadas muestras de ello.
-Parece que el golf se encamina definitivamente a ser un deporte olímpico en los Juegos de 2016. En una asamblea que se realizará en Copenhague, en octubre próximo, podría confirmarse junto con el rugby.
-Es una discusión que ya se entablaba desde hace muchos años entre las autoridades, durante mi época activa como jugador. Pero al final, la idea se dilataba y terminaba quedando en la nada.
-¿Por qué cree que este asunto volvió a reflotarse?
-Las actuaciones de Tiger Woods tuvieron mucho que ver en este tema. Su figura trascendió fronteras y hace rato que es un ícono del deporte mundial. Por otro lado, antes había únicamente un predominio de jugadores norteamericanos e ingleses en los certámenes. Desde hace varios años, surgieron un montón de potencias emergentes, como Australia, España, Sudáfrica, la Argentina y Colombia. Se hizo más global.
-¿Cree que los jugadores profesionales se verán atraídos por la posibilidad de ser olímpicos?
-Sólo hay que repasar las entrevistas de los últimos días. Tiger Woods dijo que allí estará frente a una eventual convocatoria de los Estados Unidos, y lo mismo Padraig Harrington, que dijo que suena bien ser calificado como "atleta olímpico" de Irlanda. Sin ir más lejos, al propio Pato Cabrera le encanta la idea.
-Si estuviera a cargo de la organización del torneo, ¿qué formato pensaría para aplicarlo a los Juegos?
-Me gustaría que hubiera un field de 64 jugadores, aunque no debería haber más de dos representantes por país. Entonces, armaría un torneo medal play que les dé el pasaje a 32 de ellos para que se midan en enfrentamientos match play. Cada duelo de estos últimos no debería ser de más de 18 hoyos, incluso la final que determinará al campeón. Imagino que en seis jornadas el golf podría resolver su título en el marco de los Juegos.
-¿A usted le hubiera gustado ser olímpico?
-Por supuesto, siempre es un honor representar a la Argentina. Aunque, de alguna manera, cada vez que sale un jugador al exterior indirectamente también está llevando la bandera de su país. Qué mejor ejemplo que el del surcoreano Y. E. Yang en el último PGA Championship.

17 ago. 2009

Del Potro se baja de Cincinatti

Domingo, 16 de Agosto de 2009 - Danny Miche
Siendo las 23.30, me cofirma por mail Franco Davin, que Juan Martin Del Potro se baja del Masters 1000 de Cincinatti. Vuelve el 31 de agosto en el U.S. Open. Está fusilado de estas dos semanas intensas. Ampliaremos (http://www.dannymiche.com.ar/blog)

16 ago. 2009

El padre del viento (NWR: 9.58)


Segundo termino Tyson Gay (9.71 segundos) que durante la semana habia apurado (?) a Bolt, declarando que marcaria un nuevo record mundial. Pero ni siquiera pudo batir el ultimo record mundial del jamaiquino (era de 9.69 segundos)

Pobre nuestro futbol


cronistadeportivo.blogspot.com - click en la imagen para ampliar

La Torre de Tandil (Nike)


15 ago. 2009

El dueño de la pelota

Ricardo Plazola (Pelotas chicas, pelotas grandes)

A mí me pusieron Diego por Diego. Es decir, un destino marcado. Por mí, encantado. Por mi viejo, más todavía. El había jugado en la primera del club Compañía General, hasta que por trabajar tuvo que dejar. Yo me pasaba la tarde en el patiecito de atrás, con una pelotita de tenis pelada, y pateaba con la derecha y con la izquierda, le apuntaba a los sifones o jugaba a meterla en el hueco que se formaba entre dos cajones, y sólo paraba para comer.
Me levantaba y antes de ir al colegio pasaba por el patio para pegar dos o tres tiros, todavía con la tostada en la mano. Y en el colegio no había otra cosa que hacer en los recreos que pegarle a una chapita o a un bollito de papel.
Cuando entré a las inferiores de Compañía no había pibes tan chiquitos como yo. Fue la gloria cuando me puse la camiseta y se la mostré a mi viejo que se reía. O lloraba, no sé. En el pueblo decían que a los pibes de Compañía siempre los estaban mirando tipos del Renato Cesarini o de Central Córdoba para llevarlos a jugar a Rosario, y para después pasarlos a Central o a Ñuls. Yo imaginaba ya mi destino inexorable: jugar primero en Rosario y luego en Buenos Aires. El problema era que me pidiesen de River. Sería mejor que no dijera que era hincha de Boca.
Pero mucho antes de entrar a Compañía, mi cancha favorita era la de la parroquia que estaba a dos cuadras de mi casa. La parroquia del padre Toni, un gran tipo. Toni había levantado no sólo la canchita, con una pared a la altura de una persona para que la pelota saliera menos, y alambres detrás de cada arco. Había hecho una casita para él y un comedor para pibes. Ahí tomábamos un mate cocido después de los partidos que se armaban casi todos los días. Toni siempre tenía preparado mate cocido. Los domingos, después de misa, además de un mate cocido nos comíamos un alfajor. Si podía, yo manoteaba otro y se lo llevaba a mi hermanita más chica.
Ahí pasé largas tardes con el padre Toni. El me enseñó catecismo, y luego me entrenó para ser monaguillo. Yo admiraba a Toni por su sacrificio, porque siempre estaba contento y porque nunca se cansaba. Yo quería ser como él, alguien al servicio del prójimo. Un día le pregunté como se hacía para ser cura. Me dijo entonces que esperara, que quizá Dios me llamara. Recién entonces podríamos hablar de estudiar para cura, recién cuando fuera mucho más grande.
Toni era de Excursionistas, un equipo de Buenos Aires, de donde él venía. La Máquina del Bajo, decía Toni, “por el Bajo Belgrano, mi barrio”, decía. Yo me hice hincha de Excursio y los lunes le preguntaba cómo había salido. No podíamos ascender y seguíamos en primera C. Toni decía que los de Defensores de Belgrano eran todos gallinas.
El me planteaba claramente el dilema: “Jugador o cura, las dos cosas no vas a poder”. Yo pensaba que, sin embargo, a veces Toni se levantaba la sotana y entraba a la cancha a jugar con nosotros un ratito. Yo iba a poder estar en una parroquia, entrenar a la noche, dar misa los domingos y a la tarde jugar.
Un día, Toni nos armó un paseo: ir a la iglesia del centro, que tenía un patio trasero enorme, con tres canchitas de mosaico y arco con redes. Era para jugar un campeonato relámpago con otras dos parroquias. La salida incluía confesarse, ir a misa y desayunar. Un día perfecto.
La iglesia era enorme. Bancos de madera de esos que tienen una tabla para poner los pies, en dos filas largas, y santos contra las paredes de los costados, una fuente enorme de agua bendita, y dos confesionarios de madera antigua, para confesar a dos personas a la vez. Y muchas velas, y muchas luces. Y un techo altísimo. Era una iglesia como yo había visto solamente en televisión. Una catedral. La misa me emocionó. Fue un poquito más larga que las de Toni. El cura tenía tres monaguillos vestidos como de fiesta, bien planchada la ropa y reluciente, y no se equivocaban como nosotros, ni se reían. Lo que más me gustó fue la música, que retumbaba, y la voz maravillosa de esa mujer cantando “ave... ave María...”
Cuando terminó la misa, como nos había prometido Toni, nos dieron un desayuno de primera: chocolate o mate cocido, una medialuna y un alfajor. Y enseguida, lo mejor: el patio.
Efectivamente, era enorme. Tres canchas, una al lado de la otra. Los arcos eran de caño y tenían red. Arriba había aros de basquet. Detrás de cada arco había alambres para que la pelota no rompiera ventanas o se fuera a la calle del otro lado. El piso era de mosaico y estaba todo pintado con rayas y líneas rojas, azules y amarillas. Una de las canchas tenía faroles para jugar de noche.
Nos armamos por edad en tres equipos. Mi partido lo empatamos. Los otros chicos jugaban muy bien. Uno a uno. Después nos tocó esperar que se jugara la segunda ronda y me quedé viendo el partido. En el entretiempo, cuando todos los chicos entraron a pelotear, yo me quedé mirando cerca de la puerta de metal que estaba abierta para ir a buscar alguna pelota que se fuera a la calle.
De pronto, una pelota efectivamente saltó la pared y salí a buscarla. Demoré unos segundos en encontrarla porque había hecho alguna carambola rara y estaba debajo de un auto, atascada contra uno de los ejes. Me metí entre dos autos, acostado, y la saqué. Fue ahí, entre los dos paragolpes, cuando se me presentó la idea. Me quedé quieto, como para saber si la idea persistía y también si alguien me venía a buscar.
Salí por el lado de la calle, medio agachado, para que nadie me viera, y recorrí la fila de autos y colectivos con la pelota bajo la camiseta, hasta que llegué al colectivo nuestro. Por suerte, la puerta estaba abierta. Fui hasta el fondo del colectivo, levanté un asiento y dejé la pelota en el hueco. Y volví, asustado, azorado por lo que había hecho. Pero también pensaba en una pelota nueva, de baby fútbol, para la parroquia.
Pasé el resto de la tarde temiendo que alguien me hubiera visto, hasta que terminó el campeonato y llegó la hora de ir a confesión. Ahí me dí cuenta de que alguien me había visto: Dios. Me había visto pecando Dios.
Entonces decidí que iba a confesar el robo de la pelota. No podía mentirle al cura, Dios sabía todo. Dios me iba a perdonar. La fila de la confesión fue bastante rápida a pesar de que había muchos chicos porque eran dos los curas que confesaban, en los confesionarios dobles. Cuando confesaban a uno, el otro ya estaba del otro lado, arrodillado y listo. Hasta último momento me decía que no podía ocultar el robo al cura, que no le podía mentir en el acto de la confesión. “Padre, me robé un alfajor en la merienda, un alfajor para mi hermanita”, le dije. “Qué más, hijo”. Y ahí fui: “También me robé una pelota de fútbol, padre”.
Antes de que terminara de sentirme liberado del peso del secreto, antes de que tomara aire, escuché la pregunta que no había previsto: “¿La pelota es de aquí, hijo”?
Me pasó como a los que están a punto de morir, y lo saben. Dicen que en el segundo previo pueden recorrer toda su vida en un segundo. Yo en un segundo tuve varias sensaciones diferentes, según pude recordar después, muchos años después: sorpresa, fastidio, miedo, decepción, angustia. Tenía que decir la verdad, con lo cual me vería obligado a ir a buscar la pelota al ómnibus y a entregarla.
Me ví caminando por el patio con la pelota en la mano entre todos los chicos que se señalaban, unos para lamentar la devolución, otros para reírse. Me vi frente a Toni, mirándome fijamente, para colmo sin hablarme. Me vi frente a mi padre, con cara de furia, y a mi madre con cara de triste. Me ví también perseguido por Dios, condenado por pecar doblemente: robar una pelota y mentir en el acto de la confesión. La pregunta quedó resonando en mis oídos: “¿es de aquí la pelota?”. Respondí aterrado: “No, padre”.
Sin poder creer lo que había hecho, me fui con la recomendación de que no robara más, perdonado y a rezar mi penitencia, apenas cinco avemarías y un padrenuestro que no recé. La vocación de jugador terminó un día cualquiera de la adolescencia, cuando el técnico se emperraba en mandarme al banco de suplentes. La otra vocación, la de cura, terminó esa tarde en aquel confesionario.
Durante meses, durante años, aquella pregunta me quedó dando vueltas como en una calesita, y cada vez que pasaba frente a mí me señalaba: ladrón, pecador y cobarde.Necesité de muchos otros pecados para perdonarme y para volver a querer a ese chiquilín que defendió su pelota hasta perderse en el Infierno. Y ahora estoy tratando de perdonar al cura que preguntó.

12 ago. 2009

Un Diego cariñoso





Confirmado por la AFA, el torneo comienza el 21


El Comité Ejecutivo, en reunión realizada en el Predio de Ezeiza, decidió finalizar el vínculo con la empresa (TSC) que comercializaba los derechos de televisación del fútbol. La AFA está abierta para iniciar negociaciones a fin de vender como corresponde esos derechos.
Al finalizar la reunión del Comité Ejecutivo de la AFA, realizada en el Complejo Habitacional Deportivo de Ezeiza, el señor Ernesto Cherquis Bialo, Director de Medios y Comunicación de esta casa, informó a los representantes de los medios reunidos en la Sala de Prensa del Predio, lo siguiente:

* El Comité Ejecutivo ha resuelto por unanimidad con la presencia de todos sus miembros, acompañados por sus pares de las diferentes categorías, un total de 102 personas, finalizar el vínculo entre la AFA y la empresa TSC que comercializaba los derechos de televisación del fútbol argentino.
* La resolución se tomó en una sesión que duró una hora y ocho minutos y que finalizó a 20.40. A partir de ese momento la AFA quedó abierta a todo tipo de negociaciones para vender los derechos de televisación del fútbol al precio que el fútbol vale. No hay plazos para esta negociación, ni compromisos con alguna empresa o el Canal 7. Desmiento cualquier acuerdo, pacto, trato o negociación con Canal 7.
* La AFA tomó esta decisión por incumplimiento de contrato por parte de la empresa TSC y sus asociados de cable. La AFA considera que se la ha perjudicado fuertemente y comenzará a estudiar a partir de mañana con sus abogados, los pasos legales a seguir.
* Las consecuencias de la decisión tomada esta noche serán soportadas por la AFA, según el artículo 94 de su Estatuto. Consta en actas que la AFA va a asumir todas las consecuencias de cualquier litis que pudiera provocar esta situación. Los Clubes quedan absolutamente eximidos de responsabilidades, tanto civil, económica como penalmente.
* La AFA está programando el fútbol para que comience el 21 de agosto. A esa fecha no habrá clubes inhibidos. La AFA será irrestrictamente solidaria si fuere necesario. El martes, cuando se realice la nueva sesión del Comité Ejecutivo, sabremos cómo será las programaciones.
* El fútbol lucha por lograr la jerarquización de sus planteles, dar paso a un fútbolmás sano y con niveles de competitividad. Buscamos un fútbol más barato, si es posible gratuito y en caso de no poder ser esto último, al menos una parte. La AFA no discriminará la labor informativa de los medios. Mañana, el partido Argentina-Rusia será transmitido como estaba previsto por TyC Sports.

* El nuevo contrato que se firme deberá contener:
a) Pagar dignamente.
b) Cumplir la asociación.
c) No tratar a la AFA como una subordinada sino como a un socio.
d) Darle participación a la AFA para que pueda auditar, gestionar y opinar.
e) Todo contrato que nazca, que sea en un nuevo orden.


via: www.afa.org.ar

11 ago. 2009

Que opina la presidenta de Clarin, el codificado, Grondona, TyC, las deudas y la mar en coche!


Como repartira la AFA la torta de la televisacion


¡¿Velez el 5to grande?!

la foto del fin de semana

in your face (?)

10 ago. 2009

Cuentos y mas...

Cien textos cortos de fútbol (http://www.cuentosymas.com.ar)
Como para mitigar la abstinencia de fútbol local presentamos un centenar de cuentos, relatos, anécdotas y crónicas de diversos autores, que giran en torno de la bendita pelota. En esta edición especial conviven Galeano, Soriano, Fontanarrosa, Borocotó, Salas, Braceli, Sasturain, Sorin, Dolina y Sacheri, entre muchos otros. En la columna de la derecha se puede leer la larga lista.

Valdano, Jorge
Creo vieja que tu hijo la cagó
Juan Antonio Felpa era de talante tranquilo, pero resolvió asegurarse el sueño de la noche previa a la del día del partido con medio somnífero porque estaba inquieto, y no le faltaba razón. El hábito lo des­pertó a las siete de la mañana, e instantáneamente un cosquilleo nervioso en el estómago le anunció que era domingo, día de fútbol, y decidió quedarse un poco más en la cama a pensar en el partido. Consumió varios minutos parando penaltys en idénticas versio­nes. Era su sueño favorito, su fantasía recurrente: O-O faltando un minuto y penalty en contra; silencio ex­pectante, miradas de ojos grandes, intuición exacta y él en el aire abrazado a la pelota y otra vez él en el suelo sintiéndose dueño de los aplausos, responsable de la catástrofe diminuta que sufrían las emociones de cientos de aficionados; O-O final.
A veces imaginaba lo mismo con ventaja de 1-O para su equipo, pero esa his­toria le gustaba menos porque tenía que repartir la gloria con el compañero que había marcado el gol. A Juan Antonio Felpa, obrero de Fábricas Unidas y portero del Sportivo Atlético Club, se le dibujaba una sonrisa estúpida cuando paraba penaltys mentalmente aunque él no se daba cuenta. Se acordó del tiempo con la preocupación de un agricultor; saltó de la cama y se fue hasta la puerta rogando que no lloviera. Aquel 16 de septiembre de 1964, la primavera se había adelantado cinco días al calendario. Era una mañana irreprochable. Ese sol que invitaba a vivir le recordó la enfermedad de su padre: <> hubiera dicho él. Luego pasaría a visitarlo para hacerle olvidar por un rato la tristeza de perderse el clásico.
Entró a la humilde cocina a tomarse un té, como era su costumbre dominguera, sin poder sacarse el partido de la cabeza. Clavó la vista en un póster arrugado de Amadeo Carrizo que había pegado años atrás en la pared. Sin haberlo visto nunca jugar, había sido siempre hincha del River Plate. Buenos Aires estaba a muchos kilómetros y a muchos pesos de distancia, pero él idealizaba la trayectoria del equipo capitalino y la de su portero legendario a través de la radio y de la revista El Gráfico. Como admirar es identificarse, Felpa se sentía el Carrizo del pueblo, le emulaba algunos gestos y hasta había conseguido una gorra a cuadros parecida a la que el portero riverplatense usaba para defenderse del sol. «Grande maestro», le murmuró Juan Antonio a la foto de Amadeo en el preciso instante que su mujer, con ojos todavía dormilones, entraba en la cocina:
-Hablás solo.
-No, pensaba.
Recibió el beso cariñoso y joven de Mercedes y los dos hablaron durante largo rato de simples cosas suyas. Juntos escucharon a Johnny Lombard anunciando el partido: «A las cinco de la tarde, en el campo comunal Sportivo y Argentino de Las Parejas se juegan el título de Liga en el partido más esperado del año». Esa voz emotiva, que paseaba en un coche lento y que era ampliada por dos grandes altavoces ubicados sobre el techo, lograba que Felpa se sintiera importante. Piel de gallina se le ponía.
Todavía faltaban cinco partidos para que terminara el campeonato, y los dos equipos que dividían el pueblo, los celestes del Argentino y los verdirrojos del Sportivo compartían el primer puesto de la Liga Cañadense de Fútbol. Esa tarde ponían el honor y la vergüenza en juego para definir de una vez por todas quién era quién en la Liga.
Desde hacia una semana no se hablaba de otra cosa. Circulaban las apuestas, se espesaban las bromas y los más impacientes ya se habían cruzado algún puñetazo. Estaba clarito en el ambiente que lo que se jugaba era el clásico más importante de los últimos tiempos.
-¿Que tal en la fábrica? -preguntó Mercedes.
-Y.. esta semana, ya sabés, los muchachos me volvieron loco.
Orgulloso, Juan Antonio le contó a su mujer; entre otras cosas, que el patrón, palmeándole la espalda le había dicho: «Juan, el domingo te tenés que portar, ¿eh?».
Felpa era un buen tipo, de veintiséis años, casado no hacía mucho tiempo y con un niño de meses. De gustos sencillos, querido y popular, era de esa clase de hombres que teniendo poco no necesitan más. Se vistió con ropa de domingo, revisó la bolsa de deportes, olió con ganas y sin ruidos la habitación del hijo dormido y se despidió de su mujer sin mucha ceremonia.
En el sanatorio San Luis, sentado en la cama donde convalecía su padre de una operación estomacal, recibió con paciencia consejos futbolísticos. Recordaron aquel día que habían ido a cazar y Juan Antonio, con diez años, salió corriendo y se tiró de panza sobre una liebre a la que el padre había apuntado y pretendía disparar con su vieja escopeta. La liebre se escapó y el imprudente proyecto de guardameta, que vivía abalanzándose sobre cualquier cosa, recibió una paliza de la que no se olvidaría nunca más. En esa época le empezaron a llamar Gato. Su padre, hombre de carácter fuerte, que amaba al Sportivo con la misma intensidad con que odiaba al Argentino, nunca estuvo de acuerdo con que su hijo fuera portero, y no sólo porque le espantaba las liebres, sino porque siempre había pensado que los porteros eran medio imbéciles. Pero quería tanto a su único hijo que mudó el prejuicio y terminó mirando los partidos desde detrás de la portería, aunque era más lo que molestaba con Sus gritos que lo que respaldaba.
En la cama del sanatorio, don Jesús Eladio Felpa se sentía mejor; pero no poder ver ese clásico lo tenía algo excitado. Iba a tener que conformarse con abrir las ventanas de su habitación para interpretar los gritos que llegaran desde la cancha. A doscientos metros de distancia era capaz de identificar, aguzando el oído, las jugadas peligrosas, el equipo que dominaba y, sin dudar, a qué equipo pertenecía el gol que se marcaba. Treinta y cinco años viendo al Sportivo le habían enseñado mucho. Su pobre mujer tenía que soportar en silencio el relato aproximado que don Jesús hacía de las jugadas.
Juan Antonio se fue a la sede del club llevándose una última recomendación paterna:
-Métanle cinco goles, así no hablan nunca más.
En el camino volvió a fabricar un penalty en la cabeza. Siempre se tiraba hacia la derecha y apresaba entre sus manos el balón que llegaba a media altura. «La esperanza es el sueño de los despiertos», escuchó un día.
En la sede encontró más gente que nunca y un clima prebélico. Las manos se le posaban en los hombros como mariposas brutas y contestó con una sonrisa los comentarios de siempre: «No te preocupes, que hoy ni se acercan...». «A las cinco cerrará las persianas, ¿eh?...» «¿A quién le ganaron ésos...?» Llegó a la tranquilidad del restaurante y saludó a sus compañeros, la mayoría de pueblos y ciudades cercanas a los que no veía desde el domingo pasado. Eran buena gente, pero él envidiaba la capacidad que tenía el Argentino para formar jugadores del pueblo. El Tano Perazzi lo explicaba bien: «Los del pueblo juegan por la camiseta, y los de afuera juegan por la plata». Pero siempre había sido así, y, la verdad, mucha plata no había.
Comieron carne asada con ensalada, y después la Bruja Mirage, ex jugador y en aquel momento entrenador, dio la alineación y dijo las cuatro tonterías de siempre con tono de haber inventado el fútbol.
Los Felpa, padre e hijo, no lo tragaban porque nunca había defendido el fútbol local. Cuanto de más lejos le traían los jugadores, más contento estaba. Además, jugaba sin wínes, y tácticamente se equivocaba mucho. Los dos solían acordarse del día en que el Negro Moyano lo saludó a los gritos en mitad del bar Victoria:
-¿Cómo te va, embrague?
-¿Por qué embrague? -preguntó el entrenador con poca prudencia.
-Porque primero metés la pata y después hacés los cambios -le soltó el Negro para que se riera todo el mundo.
Cómo sufrió el odio Mirage esa vez.
Los jugadores decidieron irse para la cancha distribuidos en cuatro coches particulares de directivos de la comisión de fútbol. Salieron por la puerta trasera para no darle oportunidad a los pesados. En el vestuario empezaron a respirar el clima del partido. Ahí adentro olía a fútbol. El partido estaba cerca, y afuera crecía el ruido. Apretados por los nervios, se vistieron, se masajearon e hicieron movimientos de calentamiento como si se tratara de un ritual.
El Gato Felpa, en un rincón, sólo movía los brazos y de vez en vez tiraba algún golpe al aire como los boxeadores. Se ponía rodilleras y unos pantalones cortos acolchados en las caderas para amortiguar los golpes de las caídas. No usaba guantes ni entendía cómo se podía atajar con ellos. Si alguien se lo preguntaba, había aprendido una frase que le gustaba repetir: «Me quitan sensibilidad». Los hierros entre los que trabajaba durante la semana habían modelado manos fuertes, y a él le gustaba sentir la pelota entre sus dedos. El equipo, como era su costumbre, hizo un corro y todos encimaron las manos sobre las del capitán para dar tres gritos de guerra que contribuían a darles confianza y a hacerlos sentir más juntos. De rebote, también valía para asustar a los del vestuario contiguo. Se fueron para el túnel, con música de tacos de cuero sobre el suelo y cuidando de no resbalarse en el cemento. Cuando asomaron la cabeza estalló la mitad roja-verde del campo. Los celestes ocupaban el lado opuesto y homenajearon a sus jugadores tres minutos después. Ahí estaba todo el pueblo.
Era día grande, de esos que dejan hablando al pueblo durante semanas; banderas, papeles picados, bombos, matracas gigantes, cantos; no faltaba nada. El sermón arbitral fue breve: «A jugar y a callar», dijo a los capitanes en el centro del campo antes de sortear las porterías.
El griterío de la gente y la emotividad de lo que estaba en juego dignificó en parte el fútbol pobre que se jugó en la primera mitad. Los dos equipos trataban de aprovechar el descuido del adversario, pero, eso sí, sin descuidarse. Se tenían miedo y estaban tensos, y eso, procesado futbolísticamente, da como resultado un partido trabado e impreciso. Acertó don Jesús Eladio Felpa, en el sanatorio, cuando le resumió el primer tiempo a su mujer:
-Partido malo, vieja, ni ocasiones de gol crearon.
Se jugó mal, es cierto, pero se jugó en serio. Las piernas se metían fuertes y entre los jugadores se escucharon palabras duras.
El segundo tiempo pareció un poco más abierto, pero pisaron poco las áreas. Los dos equipos malograron alguna oportunidad, pero no fueron fruto de balones claros, sino de rebotes afortunados o de errores cometidos por piernas cansadas.
Pero de un clásico de pueblo nadie se va antes de tiempo. Certero otra vez don Jesús, le advirtió a su paciente mujer; faltando unos quince minutos, que «todavía podía pasar cualquier cosa». En ese segundo tiempo, Juan Antonio se calzó la gorra, porque el sol estaba bajo y pegaba de frente. Sus pocas intervenciones las había resuelto con sobriedad, salvo aquella pelota que llegó combada y despejó por encima del travesaño tirándose para atrás. Una parada más espectacular que difícil. Desde atrás dio órdenes, animó a sus compañeros y en ningún momento perdió concentración. Hasta el momento de la jugada que nunca más olvidarían quienes estaban ahí, el partido no se había dado para que él se luciera.
Faltaban cuatro minutos para el final cuando el Gringo Santoni, siempre tan apresurado, despejó a córner sin necesidad. Había llegado ese momento en el cual los menos interesados miraban el reloj con ganas de que aquello terminara de una vez, los borrachos hablaban solos y los fanáticos estaban trepados a las vallas totalmente desencajados. El córner venía fuerte y el Gato Felpa, todo hay que decirlo, dudó en la salida y se quedó a mitad de camino. El Oso Antuña, defensor central del Argentino, no necesitó saltar para cabecear seco al ángulo cruzado. El Enano Zárate, que con esa altura no podía marcar a nadie por arriba y que en los córneres era el encargado de cuidar el primer palo, supo instintivamente que con la cabeza jamás podía llegar a esa pelota, y la despejó de un manotazo. ¡Penalty!
Aquello calentó a los indiferentes, congeló a los fanáticos y hasta calló a los borrachos. El lado celeste de la cancha se puso de fiesta y la gente del Sportivo esperaba, inmóvil y muda, a que los dioses del fútbol les dieran una mano. Todo lo que estaba pasando se parecía mucho a la fantasía de Juan Antonio Felpa.
El sol, del otro lado de la cancha, se había caído detrás de los cipreses, y Felpa, parado en el centro de la línea de meta, se quitó la gorra muy resuelto y la tiró adentro de la portería. Sintió un frescor agradable en la cabeza sudada y quizá por eso experimentó la fe de los héroes.
A once metros de distancia el Befo Nieva ya estaba frente a la pelota. Se cruzaron una mirada huidiza; medio cómplice y medio asesina. Juan Antonio Felpa flexionó levemente las rodillas y con los ojos fijos en el lanzador escuchó la orden del árbitro. Ya tenía la decisión tomada. Cuando el Beto golpeó la pelota, Felpa ya volaba en la dirección del sueño. Al lado del palo derecho, se abrazó a la pelota en el aire, y antes de caer al suelo sintió, como un relámpago, la alegría más grande de su vida.
Ahora era la mitad rojo-verde del campo la que se había puesto de fiesta al grito de «Felpa», «Felpa», «Felpa». Yo no sé lo que le pasó en ese momento, porque en veinticinco años nadie logró hablar con él del tema sin que se enfadara, pero para mí que esos gritos lo confundieron y eso lo llevó a tomar el camino más absurdo de su vida.
Lo cierto es que se levantó del suelo endiosado, y queriendo prolongar ese momento mágico, cometió el error de ir a buscar la gorra dentro de la portería con la pelota debajo del brazo. El árbitro dudó antes de dar el gol, y el campo entero tardó en echarse las manos a la cabeza entre eufóricas risas celestes y sorprendidos lamentos verdirojos. El extraño coro de murmullos que quedó flotando en el ambiente desconcertó a don Jesús Eladio Felpa, que había sufrido con el penalty («hay que reconocer que fue justo, vieja») y se había alegrado con el paradón. Intuyó que algo malo había pasado, y con una mínima esperanza de haberse equivocado, miró a su santa mujer y le comentó entre triste y preocupado. "Vieja, creo que tu hijo la cagó"

9 ago. 2009

River, el unico equipo que no concreto incorporaciones

River se va a convertir en el unico plantel de primera division (de los 20 participantes) que no ha realizado incorporaciones. Desde que termino el Clausura hubo un sin fin de nombres que sonaron como "solo le falta firmar y hacer la revisacion medica"

Aqui un repaso de todos los nombres que estuvieron a un boligrafo de firmar (?)

Nicolas Navarro (Napoli)
Como el Napoli concretó la llegada del experimentado arquero Morgan de Sanctis, Nicolás Navarro veia con buenos ojos cambiar de aires en busca de continuidad
Mario Bolatti (Huracan) por Falcao (Porto) o Buonanotte
Rapidamente perdio veracidad el rumor del trueque entre el volante y alguno de los dos jugadores millonarios
Bernardello (Almeria - ESP)
Un sueño casi imposible e inalcanzable
Guillermo Pereyra
Uno de los que siempre estuvo mas cerca. Es mas, llego a comentar:
“Mi interés en volver se debe a una mezcla de cosas. Me fui hace seis años, pasé por Mallorca, Rusia, Suiza y en ningún lado encontré la pasión y la intensidad que viví ahí. Y quieras o no, eso te llama, porque River es una motivación extra. Además, yo no soy un tipo que quiera jugar hasta los 36 años, entonces quiero volver ahora, en un momento en el que puedo jugar sin drama”
“Sigo siendo el mismo jugador que fui, aunque con más experiencia, que es muy importante. Lo que puedo prometer es mucha humildad y trabajo, y en cuanto al entrenador, nunca me opuse a jugar en otra posición diferente a la mía.”
Mariano Pavone (Betis)
No va a pasar un receso sin que se lo nombre como posible refuerzo.
“De chico era fanático de River, pero con el tiempo empecé a jugar en las inferiores de Estudiantes y me fui encariñando. Igualmente, jugar en River es el sueño que tengo desde que empecé a jugar al fútbol”
Roberto Fernández (ex Cerro Porteño, actual Estudiantes de la Plata)
Ante la leucemia cronica detectada en Marcelo Ojeda, surgio el nombre del arquero paraguayo que finalmente desembarco en La Plata.
“Todavía no estoy enterado de nada, pero sería un orgullo jugar en el fútbol argentino y vestir la camiseta de River”, remarcó ayer el paraguayo.
Agustin Orion (en constante conflicto (?))
Tambien se escucho su nombre ante la supuesta falta de un arquero con categoria
Joffre Guerron (Getafe de España)
El ecuatoriano iba a llegar a traves de un prestamo por una temporada
Leandro Gioda (Indepte)
Colgado en el Rojo, podría llegar por un truque entre él y Andrés Ríos, aunque River además tendría que poner plata para concretar la operación.
Darío Cvitanich (Ajax)
En un comienzo, Gorosito había pedido a Pavone, pero finalmente las negociaciones no llegaron a buen puerto. Por ello, ya habia pedido otro delantero: el argentino nacionalizado croata.
Juan Pablo Caffa
Lo del ex-Newells era mas complicado ya que varios clubes eran los interesados.
Joaquín Larrivey (Cagliari)
Si no se concretaba su continuidad en la institución de Liniers River comenzaria las negociaciones con el Cagliari.
Daniel Lembo (libre)
Fue ofrecido el defensor uruguayo , quien estuvo en el fútbol de Grecia y tiene el pase en su poder.
Jonathan Bottinelli
El Botinelli bueno (?) estuvo en carpeta debido a la poca aceptacion que tuvo Leandro Gioda en la dirigencia riverplatense.
Emilio Hernández (Universidad de Chile)
Delantero chileno, tambien ofrecido.
Humberto Suazo (Monterrey MEX)
Ante los rumores, el presidente del Monterrey, Jorge Urdiales, salió al paso inmediatamente para descartar que el nacional esté en venta, al menos en esta parte del año. “No tenemos noticias sobre el interés de River, pero el pase de Humberto no está a la venta. El quiere lograr cosas grandes acá”

7 ago. 2009

Finalmente Rosario es sede de Argentina - Brasil


Se definio y confirmo en la semana. Se dieron muchas vueltas. Primero la "pelea" entre Maradona y Aguilar. Luego las visitas de la FIFA para conocer la aptitud del estadio para ser sede de un evento de tal magnitud.
Don Julio lo confirmo y el Gigante de Arroyito esta en obras para ponerse en condiciones.

Y me pregunto: Ahora que jugamos en la cancha de Rosario Central ¿Tenemos asegurado el triunfo contra Brasil? Argentina sabe donde se juega, pero sabe a que juega. Sabemos que tenemos a Messi, a Mascherano, y a Carrizo/Andujar en el arco... ¿Pero tenemos equipo? ¿La seleccion de Maradona tiene identidad alguna?
La ultima vez que se dieron tantas vueltas en definir donde se jugaba una final (si, Argentina - Brasil es una final para nosotros) terminamos dando verguenza. Que no se repita.

5 ago. 2009

Perlitas de la entrevista de Olé al Chipi Barijho


- Bianchi te llegó a dar la 9 cuando se fue Palermo.
- Sí, lo quiero muchísimo, siempre me trató muy bien. Me hablaba,
aconsejaba...

- ¿El primer consejo?
- Me había comprado el coche y no sabía manejar. Un amigo me llevaba a los entrenamientos. Entonces, me dijo que aprendiera y me manejara solo, que me iba a hacer bien.

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Mi mujer también fue artífice de que volviera a jugar. Me tocó el orgullo...
- ¿Qué te dijo?
- Terrible, pero no voy a dar nombres. Estábamos viendo Fútbol de Primera, acostados, y de repente dijo: "Juega ése que está gordísimo y vos no jugás... Dejate de joder". No lo podía creer, no sabía qué decirle. Pero me puse las pilas y acá estoy.

Cuidate del olfato goleador del Pipa

LG y Total junto a Boca


LG, con un vuelto (?), ha logrado lo que muchos no pudieron: que la publicidad en la remera de Boca Junios sea roja y blanca. ¿Los 2 millones de dolares anuales y la crisis economico financiera tendra algo que ver?



En cambio la cuarta petrolera mundial "adapto" su logo (que en su mayoria es rojo) a los colores de la casaca xeneise, o eso intentó. La publicidad se puede encontrar en las mangas, en un blanco que hace mucho contraste con el azul y oro.


Por otro lado; en la web los auspiciantes que copan la parada son: Coca Cola, Nike, Total y Unicef. LG opto por dejarla pasar.


4 ago. 2009

la foto de la jornada


El nuevo sex toy de Moria es...

Develamos el misterio y dejamos el acertijo para otra oportunidad. El valiente deportista que complaserá las necesidades primarias de la señora es nada mas y nada menos que el Toti Rios: un hombre soltero y libre (por que lo borraron de independiente)


lo bueno es que los dos son pelados (?)

1 ago. 2009

El nuevo anillo de Don Julio: "TODO LLEGA"